• Ulrica Revista

David James Poissant: una mirada redentora

Traducción de Juan Francisco Baroffio


Una de las voces más nuevas de las letras estadounidenses, D. J. Poissant responde a las preguntas de Ulrica y no duda en expresar sus convicciones políticas, en contarnos sobre sus influencias literarias y revelarnos sus temores y la forma en que construye sus personajes.

David James Poissant (1980) irrumpió en el mundo literario con una compilación de cuentos titulada The Heaven of Animalsen 2014 y rápidamente llamó la atención de colegas, críticos y lectores. Los premios a su ópera prima no se hicieron esperar y lo pusieron en la mira de las editoriales de otros países. En el ámbito iberoamericano, la editorial Edhasa adquirió los derechos y lo publicó en 2015 con traducción de Teresa Arijón y Bárbara Belloc. Rápidamente se convirtió en uno de los favoritos de los bookstagramers y las comunidades digitales.

Con formación académica en Letras (tiene un doctorado en Inglés y Literatura Comparada) hoy combina la actividad literaria con la enseñanza universitaria en la Universidad Central de Florida. Antes de la publicación de su primer libro, ya había logrado hacerse un lugar entre las páginas de prestigiosos y clásicos medios gráficos como The Atlantic Monthly y The New York Times. Hoy, vuelve al ruedo con la novela Lake life , que promete replicar el éxito de su libro de cuentos.

Interesado en la vida política de su país y crítico agudo de la Administración Trump, estas cuestiones funcionan como disparador para ciertas desavenencias familiares en su nueva obra. Pero, al igual que en sus cuentos, son las relaciones humanas y sus complejos lazos y la soledad las cuestiones que fungen como columna vertebral y preocupación ulterior de Poissant. Es que él construye personajes complejos y marginales a los que, no obstante, cubre con un manto de piedad. No hay perdedor ni pecador que no tenga una segunda oportunidad, pareciera decirnos.


ULRICA: Construís personajes casi derrotados o miserables pero, de alguna manera, pareciera que tratás de redimirlos. ¿Por qué esa mirada benévola? ¿Es solo un recurso narrativo?

DAVID JAMES POISSANT: Me atraen los personajes que ya tocaron fondo. Siento interés por la miseria humana y los abismos, especialmente en personajes que no tienen a quién culpar más que a sí mismos y que son casi completamente responsables de sus problemas. Pero nadie escapa a la gracia y me encanta poder ofrecérsela a mis personajes, incluso a los más crueles. Michael se comporta muy mal en Vida de lago, pero, incluso él, no está lejos de la redención. Siento empatía por mis personajes y ojalá los lectores puedan verla, en la prosa, y compartir también esta empatía.


U: Hemos leído que se te compara, muchas veces, con Richard Ford y Alice Munro. ¿Los ves como influencias? ¿O mencionarías otros autores?

DJP: Siento una gran admiración por las historias tanto de Richard Ford como de Alice Munro. Me sentí muy honrado cuando El cielo de los animales, ganó el New Writers Award de la American Great Lakes College Association, premio que décadas antes habían ganado Ford y Munro por sus primeros libros. Así que es un completo honor seguir sus pasos. Pero no han sido los escritores que han ejercido la mayor influencia en mi propia obra. En mis inicios Raymond Carver haya sido probablemente la voz de mayor influencia. Luego, los trabajos de numerosos escritores sureños me hablaron, en particular Ron Rash, Edward P. Jones, Jill McCorkle, Kevin Wilson, Bret Anthony Johnston, Lee Smith y Z. Z. Packer. Últimamente me encuentro obsesionado con la obra de Lydia Millet, Elizabeth McCracken, Jenny Offill, Denis Johnson, y Michael Cunningham.


U: ¿Cómo fue que decidiste escribir una novela, cuando en numerosas ocasiones hablaste de tu amor y predilección por los cuentos?

DJP: Para serte honesto, comencé a escribirla a disgusto. Mi agente estaba teniendo problemas con la venta de mi primer libro de cuentos y estuvimos de acuerdo en que tener una novela a la par podría hacer una mejor venta. Así que empecé la novela para vender los cuentos. Por suerte, cuando ya iba por las cien páginas, las motivaciones mercenarias desaparecieron y me enamoré de la novela como forma y arte y la empecé a escribir por las razones correctas. Ahora, de verdad, amo ambas formas por igual y tengo intenciones de continuar escribiendo cuentos y novelas por el resto de mi carrera.


U: La política doméstica contemporánea de Estados Unidos está muy presente en Vida de lago. Pero la empezaste a escribir durante los tiempos de Obama y la terminaste en la Administración Trump. ¿Cómo afectó eso a tus planes para la historia y los personajes?

DJP:¡Así fue! Las escenas de la familia cenando las tuve que cambiar muchas veces debido a que mis personajes no paraban de descubrir nuevos temas políticos por los que discutir. Y una vez que asumió Trump, supe que no podía ignorar la monstruosidad de su administración. En la novela quise remarcar la corrupción en la Casa Blanca y la declinación moral del Partido Republicano, así que tuve que revisar continuamente para hacerla lo más temporal posible.


U: Aunque trabajás mucho los lazos emocionales en tus escritos algunos de tus personajes terminan, de alguna forma, aislados del resto de las personas. ¿Por qué crees que el aislamiento individual es un tema recurrente en tus obras?

DJP:Soy el tipo de personas que se puede sentir solitaria en una fiesta. Para mí, la soledad es más que un humor. Usualmente, para mí, es un signo de mi estado emocional actual y de la salud mental y puede sobrevenir cuando me encuentro solo o con mucha gente. Me interesan personajes que puedan compartir esta sensibilidad. En un primer borrador la novela comenzaba con un epígrafe de la canción I’m All Alone - de la comedia musical de Broadway Spamlot -: «Tenemos que estar solos uno al lado del otro; esa es una buena forma de esconderse». El musical es una comedia de los Monty Python pero, como con las grandes comedias, sin importar lo ridículas, siempre hay un doloroso puñado de verdades que nos espera en algún lugar y esa línea siempre fue para mí esa clase de verdad. La canción es alegre, pero la letra habla de la insidiosidad de la soledad y la cadena con la que la soledad atrapa a algunas personas, sin importar el apoyo de familiares y amigos.


U: Tu primer libro te llevó casi diez años de trabajo hasta que lo publicaste y el segundo te llevó ocho. ¿Cómo hacés para sobrellevar un proceso tan largo de escritura?

DJP: ¡Creo que me estoy volviendo más rápido! Tenía 26 cuando empecé mi primer libro y 31 cuando comencé el segundo. Ahora, tengo 41, y he aprendido mucho más sobre mi vida y mi proceso de escritura en el transcurso de los últimos quince años. Espero poder sacar otra compilación de cuentos y una novela en los próximos tres o cuatro años.


U: Para terminar una pregunta de lectores: ¿Qué estás leyendo?

DJP:2020 fue un año terrible para la humanidad pero fue maravilloso para la literatura. He leído muchísimos libros bellos en el último año. Entre mis favoritos estuvieron What Happens At Night de Peter Cameron, If I Had Two Wings de Randall Kenan, Heathcliff Redux de Lily Tuck, y Likes de Sarah Shun-Lien Bynum. Ahora estoy con Cleanness de Garth Greenwell y Cries for Help, Various de Padgett Powell.

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