• Ulrica Revista

Una presencia ideal

Por Gisela Paggi

@bibliogigix



BERTI, Eduardo: Una presencia ideal. Buenos Aires. Cía. Naciera Ilimitada, 2021. Trad: Claudia Ramón Schwartzman.


Ya es sabido que la literatura circula por fuera de la concepción misma del autor. Que un libro se sigue construyendo luego de colocarse el punto final de su escritura y que uno es partícipe de esa creación. Pero también es sabido que hay una literatura latente en cada historia personal por pequeña e insignificante que parezca. Que solo hace falta quien la ponga por escrito. Este libro del argentino Eduardo Berti, editado por Compañía Naviera Ilimitada, lleva por título Una presencia ideal y en él se dilucidan un conjunto de vidas cuya presencia, a veces, es casi anónima o dada por sentado. La tarea del autor fue recoger sus testimonios y darles entidad.

Berti, invitado por el Centre Hospitalier Universitaire de la ciudad de Rouen, pasa varias semanas oyendo las voces que circulan por la unidad de cuidados paliativos. Su tarea es la de vehículo, la de canal: la de la transmisión de esas palabras recogidas, transcriptas de manera más o menos libre, según sus propias palabras.

Un conjunto amplio de personas que trabajan en el CHU, le acercaron sus historias más personales para dejar un testimonio veraz de la línea delgada que separa la vida de la muerte, la alegría del dolor, la fortuna de la soledad. Y junto con el autor, recorremos esos pasillos y esas habitaciones conociendo esas historias mínimas que habitan en todas las personas. Historias de desesperanza y resignación pero, también, de amor hasta el último suspiro; historias casi imposibles, más cercanas a la ficción que a la realidad pero que conforman esa especie de mitología que se crea alrededor de los hombres y las mujeres que se precipitan, casi inevitablemente, hacia el final de sus vidas.

Este abanico que viene a retratarnos el más amplio espectro de las emociones humanas, nos conduce de la comicidad a la angustia y viceversa, como en la obra teatral mejor construida, pero sin actores. Solo hombres y mujeres en su día a día.



 

Para ampliar el combo:


Voces de Chernobyl, de Svetlana Alexiévich (Debate, 2016. Trad: Ricardo San Vicente). La Nobel bielorrusa recoge el testimonio de cientos de personas que sobrevivieron a la más grande catástrofe nuclear de la historia para que nos demos en la cara con la realidad de la muerte y la desidia.


Magnetizado, de Carlos Busqued (Anagrama, 2018). La voz de un asesino y su construcción a través de entrevistas, documentos y artículos periodísticos, sin juicios de valor ni interpretaciones. Solo el lector y un oscuro protagonista.

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