• Ulrica Revista

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Actualizado: may 12

A modo de editorial


La lectura no es una carrera. No hay premio al final del camino ni medallas por logros intermedios. Hay quienes se desesperan porque piensan que han llegado tarde a los libros. En la mayoría de los deportes el decaimiento físico, producto del normal e irremediable paso del tiempo, va cerrando las puertas. Pero los libros no se rigen por los tiempos y las leyes naturales del mundo.

Muchos creen que leer es un lujo de personas con ciertas cuestiones financieras resueltas o un entretenimiento para vagos y ociosos. ¡¿Quién pudiera hoy, en pleno siglo XXI, abstraerse de las obligaciones del mundo para dedicarse a leer durante horas?!

Lo cierto es que el ser lector se forma con el hábito continuo e ininterrumpido a lo largo de la vida. No hay una edad ni una cantidad de horas taxativas. Los lectores de trenes y colectivos son un ejemplo de ello. Aprovechan esos minutos diarios para abrir un libro. Tal vez es su único momento de comodidad en un día de ajetreos laborales y de otras índoles de la vida moderna.

A no desesperar. Cosa triste es colgarse vanas medallas por la cantidad de libros leídos en un año. Millares de libros nos esperan pacientes, desde hace siglos. Y así como mientras hay vida hay esperanza, mientras haya vida habrá oportunidad de leer una página más.

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