• Ulrica Revista

Mircea Cărtărescu, un deslumbrante multiverso literario

Por José Carlos Rodrigo Breto

@literatura_instantanea


Hace poco he leído en el grupo de Facebook «Araña, mariposa y solenoide», que aglutina a lectores hispanos de la obra del escritor rumano Mircea Cărtărescu, una definición de su universo literario que me ha parecido magnifica: la Cărtăresquia. Ignoro si es producto del ingenio de uno de los administradores, Mihai Iacob, pero en cualquier caso le agradezco que me haya descubierto esta idea, porque es mucho más que un término con el que definir la literatura del rumano.

En efecto, tenemos la Comala de Rulfo, el Macondo de García Márquez, la Región de Juan Benet, la Oleza de Gabriel Miró, la Utopía de Tomás Moro, el Liliput de Jonathan Swift o la Tierra Media de J. R. R. Tolkien. Sin embargo, son ubicaciones, espacios míticos literarios. Con la Cărtăresquia encontramos algo diferente, que se sitúa a la altura de la Kadaria del albanés Ismail Kadaré o la Sebaldiana del alemán W. G. Sebald: una concepción estética de todo un mundo literario, tal y como Mihai Iacob apunta: «Capas del mundo».

Así, la Cărtăresquia define el formidable universo desplegado en todas las obras por parte de Cărtărescu. De ahí el enorme acierto en la denominación, puesto que el rumano caracteriza su extensa y compleja obra con una serie de elementos propios y recurrentes que dotan a su arquitectura textual de una capa inigualable, un cosmos narrativo que ya es un legado para la historia literaria.

Compuesto de una especie de realismo mágico a la balcánica (al que ya me he referido en diferentes artículos), la Cărtăresquia es un magma que mezcla onirismo y recuerdos de infancia, poblado de estatuas gigantescas, insectos, bóvedas y construcciones catedralicias, ascensores y fábricas ruinosas, descampados y zanjas, que a menudo representan el acceso a otros mundos o a un multiverso, y cuyo ejemplo maestro es la novela Solenoide.

La Cărtăresquia se rige por la anfibología, donde las múltiples referencias actúan como un Big Bang que excede los textos y se desbordan de los libros. Plagada de vasos comunicantes, donde el pasadizo oculto a lo metaliterario es clave para deambular de un plano de significado a otro mayor, podría definirse con la imagen del autor de Cegador escribiendo mientras otro personaje, un ente colectivo que encierra a sus lectores, lo contempla por encima del hombro en su tarea creadora.

Por ello, la Cărtăresquia es mucho más que un territorio mítico como el faulkneriano condado de Yoknapatawpha, dado que engloba toda la estética desplegada en un trabajo narrativo que está destinado a marcar el camino a seguir de los futuros autores que se precien de querer ser buenos escritores. La Cărtăresquia es una referencia, un modelo a seguir. Es el camino de la literatura del siglo XXI. Tal es la importancia del autor rumano. Este concepto, cuyo análisis desbordaría los límites de este artículo y que merece un análisis en profundidad más adelante, es uno de los aportes iconográficos y estéticos literarios más importantes de los últimos veinticinco años.




(Madrid, 1967). Escritor, crítico literario y Doctor en Estudios Literarios. Con 8 libros publicados, sus últimos trabajos han sido un ensayo sobre la obra del escritor albanes Kadaré y su novela Ficción gramatical (ambos en Ediciones del Subsuelo). Mantiene una cuenta de Instagram con casi cinco mil seguidores: @literatura_instantanea. Además ejerce la crítica literaria dirigiendo la sección literaria del magazine on line achtungmag.com.

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