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Lucas Adur: "A mí lo primero que me fascinó de Borges fue su literatura. No su figura".

  • Foto del escritor: Ulrica Revista
    Ulrica Revista
  • hace 2 días
  • 13 min de lectura

Por Juan Francisco Baroffio


Conversamos con Lucas Adur sobre su nuevo libro, Jorge Luis Borges. Un destino literario (Cátedra, 2025), una biografía monumental sobre el gran autor argentino.


Ph. Martín Bonetto
Ph. Martín Bonetto

Un nuevo libro sobre Jorge Luis Borges, siempre llama la atención. Algún incauto puede creer que ya todo esta escrito con relación al autor de Ficciones. Es cierto que hay tópicos que se repiten hasta el infinito, como los laberintos, los tigres e, incluso, el infinito. Pero una de las raras cualidades de la vida y la obra de Borges es que permiten múltiples y variadas lecturas e interpretaciones. De allí se desprende que se haya vuelto una especie de clásico instantáneo, no solo en Argentina.

Lucas Adur, doctor en literatura y coordinador académico de la Fundación Internacional Jorge Luis Borges, con una trayectoria docente que lo destaca, emprendió la tarea nada fácil de volver a contar la vida del autor porteño y de resignificarla desde lugares no frecuentados por otros biógrafos. Más que una acumulación de datos y fechas, Jorge Luis Borges. Un destino literario, es una narración que dialoga con el mito, pero no para desmontarlo, sino para comprenderlo. Es una obra que se nutre del pasado y el presente de los estudios en torno al autor. Pero su originalidad radica en que es una biografía que entiende el proceso que el propio Borges llevó adelante para crear su identidad de escritor y su lugar público y para crear una obra literaria de tanta envergadura.

Entre la objetividad de la tarea y la pasión literaria, Adur nos presenta un libro que también escapa del tratamiento sensacionalista de los pequeños detalles escandalosos, sin dejar de ocuparse de ellos. Tiene la rara virtud de no caer en el "chisme" ni en la solemnidad.

En esta nueva biografía Borges emerge como un hombre entre el mito y lo mundano. Un hombre completo, de carne y hueso y literatura.

Desde Ulrica tuvimos la oportunidad de charlar con el autor,



ULRICA: ¿Cómo surge la idea de escribir una nueva biografía de Borges?

LA: Supongo eso tiene dos respuestas. Una muy breve es que fue una propuesta del director de la colección Cátedra Biografías, que querían hacer una biografía de Borges y me propusieron a mí que la escribiera. Lo que no es menor, porque hay libros a los que uno no sé si se anima si no te los proponen, ¿no? Es un poco intimidante escribí una biografía de Borges así que, en ese sentido, que haya sido una propuesta me ayudó a emprender el desafío. Pero habría otra respuesta que es que también esa idea fue madurando en en mi tipo de acercamiento a Borges. Yo hice la carrera de letras en en la Universidad de Buenos Aires donde la formación, suelo decir, es bastante textualista ¿No? Yo ahí aprendí a leer básicamente a Borges analizando sus textos. Muy, muy a la letra y de manera muy detallada. Pero trabajando sobre todo con lo textual y a lo sumo lo intertextual. Después cuando en la misma universidad hice mi tesis doctoral, de alguna manera el espectro se me fue abriendo. Yo trabajé en la tesis Borges y el cristianismo, y ahí ya no era solo trabajar con los textos de Borges, sino también con algo que, en un sentido amplio, podría llamar el contexto. Es decir, cuando Borges escribía textos polémicos, ¿con quién estaba polemizando? Cuando Borges parodiaba o, como me interesaba a mí, cuando Borges escribe una necrológica sobre Chesterton, hay que leer esa necrológica en contexto y entender qué es una necrológica, la polémica con las que escribieron los católicos argentinos. Entonces de a poco ya fue no solo pensar el texto, sino también el contexto y eso, inevitablemente, te dispara a la figura del escritor, a los posicionamientos del escritor. Entonces el desarrollo de mi investigación para la tesis doctoral y lo que seguí trabajando después, me fue llevando a pensar en Borges, que además es un escritor que todo el tiempo se pone en primer plano ¿no? Digo, basta recordar "El Aleph", donde un personaje narrador se llama Borges. Entonces, creo que ir estudiando a Borges cada vez más seriamente me llevó a plantearme que hacía falta también pensar eso. Una una reflexión seria sobre sobre la construcción de su figura de autor. Eso tiene mucho que ver con como traté de plantear la biografía. Y creo que también tuvo que ver en este proyecto, sentir que hacía ya varios años que no se publicaba una nueva biografía de Borges. Habían aparecido algunos materiales importantes, entre ellos el diario de Bioy y algunas cosas en otros archivos y estudios críticos muy importantes sobre los manuscritos, sobre las conferencias, y sentí que había una renovación de la crítica de Borges que ameritaba también una nueva biografía que las incluyera.


U: Con Borges, por diversas razones, no se cuenta con gran cantidad de cartas, elemento típico para el estudio de personajes célebres. ¿Cómo superaste ese obstáculo?

LA: Bueno, efectivamente es una pregunta interesante porque, como decís, la correspondencia es un documento muy importante para construir una biografía. Algo que yo intenté privilegiar, son los testimonios contemporáneos. En ese sentido, diría, traté de trabajar con lo que hay de correspondencia, que si bien no es mucho. Si uno lo compara con los volúmenes de correspondencia de ciertos escritores franceses del siglo XIX, es insignificante la correspondencia de Borges. Pero existe y está un poco dispersa. Hay algunos volúmenes como las famosas Cartas del fervor que editó Carlos García, su correspondencia de su primera estadía en España. Hace poco aparecieron también las cartas a Roberto Godel que editó Vaccaro, que cubren más o menos la estadía en Ginebra. Y después en la década del 20 hay muchas cartas con sus amigos españoles, otras con Macedonio, con poetas contemporáneos suyos. Están las cartas con Guillermo de Torre que también son muy importantes; con Alfonso Reyes; las postales que dio a conocer Estela Canto. Para trabajar tuve que reunir todo ese material, que a veces no era tanto y está un poco disperso, pero existe y eso fue para mi una fuente muy importante para ceñirme a la contemporaneidad. Después, además de eso, está la correspondencia de Leonor (Acevedo) y esa especie de autobiografía de Leonor que compiló un poco Alicia Jurado y editó hace poco Martín Hadis. Eso me ayudó también a dar con algunos testimonios. Y está el Diario de Bioy, que a partir del momento que empieza a cubrir (fines de los años 40), es un documento muy importante y que hace las veces de testimonio contemporáneo, con las salvedades y precauciones metodológicas que hay que tener con ese texto. También apelé a los propios textos que Borges publicaba en determinado momento, de los que a veces se puede extraer información. Pero, efectivamente, la correspondencia que existe es muy sustanciosa, pero uno lamenta que si fuera más nutrida se podrían salvar lagunas y subsanar de otra manera. Y creo que aún hay mucha correspondencia que creo que falta terminar de ordenar y ojalá tengamos un tomo de correspondencia completa de Borges.



U: Tu biografía, aunque puede asustar por su volumen, tiene un lenguaje muy ameno que hace que su lectura sea muy fluida. ¿Cómo trabajaste ese aspecto del libro?

LA: Fue uno de los objetivos centrales de la biografía. Que fuera legible. Que se leyera con cierta fluidez, más allá de la extensión. También por eso que el aparato de notas aparezca al final, que es algo que a mí, como lector, no me gusta tanto, pero creo que en este caso ayuda a poder leer el texto de corrido para los lectores que solo quieren leer el relato de la vida de Borges. Para trabajar esto, diría dos cosas fundamentales: la primera, es tener en mente el tono de mis clases. Eso me ayudo mucho. Hace muchos años que doy clases, no solo de Borges, en la Universidad, y di clases de Borges en secundarios, di talleres para todo tipo de públicos... y esos años de docente me ayudaron a encontrar un tono. Uno que fuese eso: amigable para cualquier lector que quiera saber algo de la vida y la obra de Borges. Por otro lado, la biografía tenía un tamaño bastante... desmesuradamente más grande (risas). La recorté mucho y eso creo que me ayudó a volverla un objeto asible, porque era impublicable como la había escrito originalmente, en cuanto a su extensión. Pero también volver tanto sobre el texto me ayudó a pulir un poco el estilo y ahí el trabajo con Antonio (Sánchez Jiménez), el editor, fue muy valioso dándole forma. Y también las lecturas de varios colegas y amigos que me fueron haciendo devoluciones, me ayudaron mucho a trabajar no solo el qué, sino también el cómo. Para mi es muy importante que el libro se lea como un relato. Creo que la construcción de un sentido del libro está también en cómo está contado. No solo en los datos que propone.


U: ¿Cuál fue el desafío de escribir una biografía sobre una figura que ya tiene ribetes casi míticos?

LA: Bueno con respecto a los desafíos de una biografía sobre una figura con ribetes casi míticos, diría dos cosas. Primero que, por un lado, hay algo que es una característica muy argentina que es tomar las aparentes carencias y convertirlas en potencias o en virtudes (risas). Yo nací en el 83, o sea, no tengo ningún ninguna memoria biográfica de Borges, ni del culto a Borges cuando él vivía ¿No? Entonces creo que hay algo de esa distancia, de ser un biógrafo de Borges. Porque a mí me empezó a interesar Borges en el 99 o no sé cuando, en los 2000. Cuando yo estaba terminando la secundaria y creo que lo leí más o menos seriamente por primera vez. Después la facultad. Entonces hay algo de esa distancia que a mí me permite despejar, creo, un poco lo mítico, con más facilidad que quizás los que fueron contemporáneos de Borges y lo conocieron y lo quisieron y lo idolatraron, que por supuesto tienen otras ventajas. Pero no haberlo conocido creo que también me permite mirar con con otra perspectiva crítica a al autor. Además, a mí lo primero que me fascinó de Borges fue su literatura. No su figura. Esto me llegó más al final de mi recorrido y no el inicio. Por otro lado, trate de ser muy muy prudente en en el trabajo con las fuentes y especialmente con las fuentes del propio Borges. Traté de ser muy riguroso en privilegiar siempre testimonios contemporáneos y no los retrospectivos, porque los retrospectivos, como vos propones, tienden a magnificar y a mitificar ¿No? Tanto el propio Borges, como veces algunos de los que dan testimonios sobre Borges. La memoria muchas veces nos mejora o nos agiganta, entonces traté siempre de ceñirme a testimonios contemporáneos, y de entender las operaciones que el propio Borges hace de construir una figura de autor. En ese sentido para mí el mito de escritor no era algo a derribar (no es que yo quiero decir "bueno, Borges no es esto que todos pensaron"), sino que era algo a entender y a incorporar a la biografía: cómo Borges, además de convertirse en el autor de "El Aleph", se convirtió en una figura extraordinaria, en su proyección primero en Argentina y después en todo el mundo. Entonces, en ese sentido, traté también de ser cuidadoso con el mito, pero no de descartarlo, sino de incorporarlo a mi trabajo y a pensar cómo surge y se difunde.


U: Teniendo en cuenta que Borges muchas veces construyó deliberadamente un relato de su propia vida atravesado por la ficción, ¿cómo abordaste esas cuestiones?

LA: Borges efectivamente muchas veces incorpora ficción. O pequeños desvíos o exageraciones. A veces, también omisiones a la construcción del relato de su vida, que además está muy atravesado por la ficción, porque también él es personaje de alguno de sus relatos. Entonces, de nuevo, ahí creo que lo me interesaba a mí es el texto que en castellano se llama "Autobiografía", de Borges. Es un texto extraordinario porque como relato es muy sugerente ¿No? Y va trazando hitos y es una interpretación que Borges hace de su propia vida, pero también tiene todos estos problemas que vos señalás, de lo que venimos conversando. Sobre estas inexactitudes, por decirlo así, intencionadas, lo que me interesó fundamentalmente es no rechazarlas en el sentido de decir "miren acá Borges dice esto, pero en realidad es esto otro", sino tratar de entender cómo toda la trayectoria tuvo que ver con construir una figura de autor y con forjar su destino literario. Y para hacerlo, por supuesto que usó elementos biográficos y por supuesto ficcionalizó elementos biográficos.


Ph. Librería Hernández
Ph. Librería Hernández

U: Tu biografía pone en relieve algunos aspectos sobre su vida hasta ahora ignorados o no siempre tenidos en cuentas. A vos, en lo personal, ¿cuál fue el que más te sorprendió descubrir?

LA: Yo te diría que hay varios aspectos que me interesó mucho trabajar. Que siento que no estaban tan trabajados, que no son quizás los más hiteros, por decir. Uno tiene que ver con algo que creo que terminó siendo casi un estribillo de la biografía, que es pensar la literatura como un hecho colectivo. Creo que me interesó mucho descubrir, porque para mí fue un descubrimiento, que Borges, a mi juicio, incorpora sobre todo en en sus primeras amistades literarias vinculadas con las vanguardias, sus dos amigos de Ginebra, pero sobre todo los del ultraísmo en España. Ahí creo que Borges aprende un modo de vivir la literatura que no solo tiene que haber con estar sentado, de un modo aislado, en una biblioteca escribiendo y leyendo, que es una imagen que muchos asocian a Borges. Si no todo lo contrario. Estar fundando una revista, recorriendo la ciudad, charlando de literatura, peleándose con uno, amigándose con otro. Esa forma de entender la literatura que creo que atraviesa toda la producción de Borges. Es muy intensa en toda la etapa vanguardista, en los años veinte. Pero después, si lo pensás, Borges siempre va a estar haciendo eso: fundando pequeños cenáculos, en el grupo Sur, con Bioy, con Silvina, con Peirou. Armar la "Antología de la literatura fantástica", criticar, polemizar con uno, fundar colecciones, dirigir revistas, traducir... Hacer todo tipo operaciones que tienen que ver con eso, con poner la literatura como un hecho colectivo, como algo que se se hace de a muchos. Y creo que en Borges las escrituras en colaboración, que tienen que ver con con la ceguera, por supuesto, son previas ¿No? Porque se empieza a escribir en colaboración antes de quedarse ciego. Es decir, hay una puesta en Borges por leer con otros, escribir con otros, publicar con otros y me parece eso es muy potente.


U: también la forma en que trabjás el tema de la ceguera de Borges, es muy interesante.

LA: Sobre ese tema, me gustó mucho revisar y escribir. Ahí me sirvió mucho un documento que la mayoría de los biógrafos anteriores no habían tenido a disposición, que es el diario de Bioy. Creo que en el diario y en algo también en la correspondencia de Leonor Acevedo, se ve muy bien que, aunque retrospectivamente Borges va a construir un relato bastante estoico de la ceguera, y de hecho algo de eso hubo, en efecto, fue algo que, como a cualquiera de nosotros, y más alguien que dedica su vida a leer y a escribir, la ceguera lo desgarró. Tuvo que reacomodarse y estuvo un par de años, yo diría que entre el cincuenta y cinco y el sesenta, que es cuando publica El hacedor. Y creo que con ese libro Borges encuentra la forma de seguir siendo un escritor a pesar de la ceguera, o incorporando la ceguera. Esos cinco años se ve que está tanteando, que no sabe bien qué hacer. Le cuesta encontrar. Primero prueba con prosas breves, después poemas, pero después siente que queda preso de los sonetos. Ahí di Giovanni lo va a volver a impulsar a escribir otros poemas y después a volver a la narración. Entonces me parece que hay hay todo un proceso súper interesante de qué significa para un escritor quedarse ciego y cómo hacer para, pese a la ceguera, seguir escribiendo. Esa parte creo que me gusta cómo quedó narrada en la biografía.



U: ¿En qué crees que tu libro se diferencia de otros sobre Borges?

LA: Primero, igual, creo que siempre hay un impronta autoral. Aunque se trate de una biografía. Así que en realidad creo que todas las biografías que hay sobre Borges son diferentes. Pero si tuviera que puntualizar, aunque sea algunas características, diría por un lado esta aparición de ciertos materiales nuevos que los biógrafos anteriores no habían tenido en general la oportunidad de cotejar. Pienso en el diario de Bioy Casares, que editó Daniel Martino. Pienso en el trabajo sobre la biblioteca personal de Borges que quedó en la Biblioteca Nacional y el trabajo de de Germán Álvares y Laura Rosato. También un trabajo en el archivo de de la Fundación Borges que donde están algunos de los libros que pertenecieron al escritor. Todo el trabajo de Mariela Blanco y su equipo de la Universidad Nacional de Mar del Plata sobre las conferencias de Borges, que permite un acceso a toda una praxis y una producción. Sabíamos que existía, pero no teníamos noción de las dimensiones enormes que tenía esa práctica y esa producción. Están los trabajos de Daniel Balderston sobre los manuscritos y de todos los trabajos de Carlos García que echaron luz sobre muchísimas cuestiones que que no estaban tan claras de la biografía y de precisar ediciones. Bueno, los trabajos de de Annick Louis que para mí fueron importantísimos. Todo este material que a veces es documental, a veces es crítico, a veces es testimonial. Y además yo también tuve, por supuesto esto hay que decirlo, la oportunidad de leer las biografías anteriores. Pienso en la de Vaccaro, la Williamson, la Rodríguez Monegal que fueron importantes para mí. Entonces también es una biografía escrita tratando de considerar, en la medida de mis posibilidades, porque la bibliografía es inabarcable todo lo que ya había. Entonces mi biografía ofrece cierto ciertas síntesis de descubrimientos y avances de los últimos años, de crítica y traté de plasmar eso en una mirada sistemática. Y me parece que eso era algo que que no estaba. Y por otro lado, bueno, como también te decía, lo del título. Esta idea del destino literario, para pensar como Borges llegó a ser Borges ¿No? Para mí eso me dio de alguna manera la clave de toda la biografía: cómo Borges llegó a convertirse en el tipo de escritor que él quiso ser y que, con un montón de cambios y de fluctuación a lo largo de su vida, esa vocación literaria o ese destino literario, fue como un rumbo ceñero. Me parece que esa hipótesis, que no es, por supuesto, especialmente original, porque el propio Borges lo declaró muchas veces, de alguna manera fue norte el que organizó para mí toda la biografía. Para mí era muy importante eso. Lo lo digo en el prólogo: no sabemos si las vidas tienen o no sentido, pero el relato de una vida tiene que tener sentido. Borges me parece participaba de esa convicción cuando ensayó él también la tarea de ser biógrafo. Incluso en su autobiografía. Me parecía interesante que que además de todas estas novedades que tienen que ver con ciertos materiales que hasta ahora no estaban considerados, también hay una forma de

contar, como te decía, un relato que creo es parte de la novedad que ofrece.


U: Nuestra pregunta ya clásica: ¿qué libros tenés en tu mesita de luz?

LA: ¡Qué hermosa pregunta! M mi mesa de luz es una pila de libros. Están La letra escarlata de Hawthorne, Running Blind de Lee Chile, Caballo de verano de Hernán Ronsino, Abel de Baricco. También Swamp Thing de Millar y Morrison y Sol rojo de Leo Oyola.



Esta publicación forma parte de nuestro proyecto

Borges 40, para homenajear durante todo el 2026

a Jorge Luis Borges a 40 año de su fallecimiento.

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