top of page
  • Ulrica Revista

Emmanuel Bove, buscador constante

Vida y obra del escritor francés.


Por José Salem

@josesalemok


Ilustra Mirabella Stoor

@mirabellastoor

Seres insignificantes que buscan un lugar en la sociedad. Seres independientes, aunque al mismo tiempo excluidos, casi parias en una Francia de guerra y de posguerra. Libres pero condenados. Sufrientes pero vivos. Así son la mayoría de los personajes de Emmanuel Bove (París, 1898-1945), quien los dibuja y nos los presenta con una elegancia simple, sin excesos ni estridencias, salpicada de ironías corrosivas.

Bove se mete en la piel, en las ideas y sensaciones más profundas que los habitan. Ellos caminan, buscan, no paran de buscar. La desilusión está a la orden del día en toda su obra. Pero para desilusionarse, primero hay que estar ilusionado; y cuánto vale descubrir protagonistas que lo están, que desean, aunque raramente encuentran. Sobre todo en un mundo tan despojado de ilusiones. Bove nos muestra el deseo, el objeto y el sujeto amados, el camino recorrido hacia ellos, los intentos, las frustraciones, la desdicha, y que, pese a eso, la búsqueda no ceja, persiste. Y ¿qué es la vida sino una búsqueda constante?

Mis amigos(Ferenczi & fils, 1924/ Mil Botellas Editorial, 2022) es su primera novela y la que le ha dado el reconocimiento de la crítica. Victor Bâton, treintañero excombatiente de la Primera Guerra Mundial, vive en un cuartucho de un deteriorado edificio de los suburbios de París. Se sostiene, apenas, con una reducida pensión que recibe como herido de guerra—una esquirla de obús le inmovilizó una mano—y rechaza el esfuerzo que implica una ocupación. Vive en la pobreza pero es consciente de que es una elección: «Un hombre como yo, que no trabaja, que no quiere trabajar, siempre será odiado... yo era el loco que, en el fondo, todos habrían querido ser. Era el que se privaba de la carne, del cine o de la lana para ser libre. Era el que, sin quererlo, recordaba cada día a la gente su condición miserable. No me perdonaron que fuera libre y que no le temiera a la miseria». Pero el dinero no es su problema, no es eso lo que busca. Victor Bâton quiere amar y, más aún, ser amado. Ama, o al menos cree hacerlo, a todo el que se le cruza en el camino y se interesa en él, aunque más no sea un instante durante el cual también cree ser amado. Enseguida llega la decepción. Uno tras otro, todos se van alejando de él, de su entrega incondicional que hace que viva dando lo que apenas tiene. Más que por generosidad lo hace por interés: busca ser amado a cualquier precio y está dispuesto a pagarlo hasta con lo que menos posee. Se agarra con uñas y dientes a quien se le acerca; le basta una mirada, una palabra del otro para armar en su cabeza una nueva realidad y proyectar un destino común: una amistad profunda, el amor eterno de una mujer. «Pensaba en mi triste vida, sin amigos, sin dinero. Solo pedía amar, ser como todo el mundo. Realmente no era mucho».

En La trampa, otra de sus grandes obras y una de sus últimas novelas, Bove denuncia el colaboracionismo. Joseph Bridet, periodista, quiere sustraerse y engañar al Régimen de Vichy—que, comandado por el Mariscal Petain, pactó con los nazis—para escapar a Londres y unirse a De Gaulle. Pero son sus propias decisiones, sus actitudes muchas veces absurdas, las que lo conducen a caer en manos de los alemanes y en su propia trampa.

El amor imposible es una historia rocambolesca en la cual Bove ataca la concepción hipócrita de la familia y de las relaciones sociales, y denuncia el poder del dinero.

Autor de una veintena de novelas y de muchas más nouvelles, se negó a publicar durante la ocupación nazi y se exilió en Argel donde escribió sus últimas tres novelas. Entre sus principales títulos, además de los nombrados, cabe citar La muerte de Dinah, El amor de Pierre Neuhart, Diario escrito en invierno, Bécon-les-Bruyères e Historia de un suicidio.

El mundo de Bove tiene sus particularidades, hasta sus reglas, diría. Es un mundo en el que los detalles hablan, pintan, muestran, dicen, cuentan humanidad; y es por los detalles que llega al todo. Su voz parece un susurro, pero se impone por su fuerza existencial. Una voz que merece ser descubierta y escuchada.



 


(París - Francia). José Salem nació en Buenos Aires y vive en la capital francesa desde 2008. Es abogado y escritor. Estudió historia del arte en la Fundación del Museo Nacional de Bellas Artes, y lengua y civilización francesa en la Sorbona. Escribe narrativa y poesía en español y en francés. Autor del libro de relatos Donde la vida nos lleva (Paradiso, 2021).

17 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo
bottom of page