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"Biblioteca bizarra"

Por Delfi Migueltorena

@cronicasdesal



El enorme Edgardo Cozarinsky contó en Los libros y la calle (Ampersand, 2019) que se sentiría exiliado si no viviera entre paredes cubiertas de libros. De alguna manera, nuestra biblioteca también es un nido. Un lugar al que volver.

Hace algunos años leí en un artículo del portal literario Letras Libres que afirmaba que todas las bibliotecas revelan al menos un secreto pero que desentrañar ese secreto dependía de la sensibilidad de quien observa. Para nuestra suerte el observador en Biblioteca bizarra (Godot, 2020) es hábil. Eduardo Halfon, a través de estas crónicas breves (brevísimas) que en principio pareciera ser solo una reunión de bibliotecas singulares y lectores apasionados termina convirtiéndose en un libro mucho más profundo e íntimo, nos regala una reflexión conmovedora sobre la literatura:

«La vida entera, pienso, está codificada en esos detalles nimios, minúsculos, transparentes, en esos detalles donde no parece haber mayor cosa, 'Una hoja de hierba —escribió Walt Whitman— no es menos que el camino recorrido por las estrellas'».

Es difícil no enamorarse de los personajes y las bibliotecas que describe el autor. Mi favorita, sin dudas, es la de Bruno Sanders; un amigo del autor, que vivía en una cabaña en las orillas de un lago guatemalteco. Adentro, una biblioteca infinita. En uno de sus recovecos, Halfon encuentra una pila de libros escritos a manos de autores inventados por escritores famosos en novelas, cuentos o ensayos. En esa pila encontró a Hebert Quain (Borges), el barón rampante (Calvino), Kilgore Trout (Vonnegut), entre otros.

Otra, muy curiosa, es la biblioteca del despacho del novelista francés Patrick Deville compuesta casi en su totalidad por libros blancos. En esta crónica se genera un hilo de respuestas ingeniosas dadas por autoras y autores sobre la ingenua pregunta «¿leyó usted todos los libros de su biblioteca?».

Quizá la más rara, la inexistente. Un ávido lector que decidió no conservar un solo libro. Y por último, la que da origen al libro. Acá, nos retrata la colección sionista de su abuela, la que despierta la pregunta central de Biblioteca bizarra, la pregunta que recorre todas las páginas de este libro: ¿qué dice de nosotros lo leído?

«Pensé en alguien llegando a mi casa después de mi muerte a husmear entre las estanterías de caoba de mi biblioteca personal. ¿Cuál sería entonces, según ese alguien, mi tema o mi ideal o mi deseado y árido pedacito de tierra?».

Quizá ese pedacito de tierra del que nos habla Halfon, sea esa patria de la que pareciera hacer referencia Cozarinsky en la frase inicial de esta recomendación ¿no?

Una patria hecha de libros.


A quienes quieran seguir un hilo de lectura similar, les recomiendo:


Los libros y la calle, Edgardo Cozarinsky.


Lecturas: del espacio íntimo al espacio público, Michele Petit (Fondo de Cultura Económica - Trad: Miguel Malou y Paleo y Diana Luz Sánchez).


Ejemplares únicos, Patricio Rago (Editorial Bajolaluna).


No leer, Alejandro Zambra (Anagrama).






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