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Natalia Gelós, una estética de lo silvestre

La escritora argentina nos habla de su más reciente libro publicado por Leteo, Criaturas dispersas, donde conjuga varios géneros para sumergirnos en un mundo que aún no conocemos por completo: el mundo animal.


PH.: Horacio Paone

Nacida en Cabildo, en la provincia de Buenos Aires, Natalia Gelós es Comunicadora Social por la Universidad Nacional de la Plata y magister en Periodismo por la Universidad de San Andrés. Su entrada al mundo de los libros se dio con Antonio Di Benedetto Periodista y forma parte del colectivo editorial de la revista Crisis. Ahora, publica su primer libro de cuentos.

Buceamos con ella hasta encontrar las raíces de este libro que nació casi por azar, como una feliz casualidad, y que es una invitación para descubrir que la presencia de los animales en nuestra humanidad está siempre latente. Que nos acompañan a caminar el mundo y están siempre allí aunque, a veces, nos resulten imperceptibles.

Gelós se abre paso en la narrativa con un libro que nació silvestre y se moldeó hasta encontrar su forma definitiva.


Ulrica: «Criaturas dispersas» nos atrapó porque parece ser una especie de enciclopedia animal donde descubrimos comportamientos y experiencias fascinantes. Es tu propio conocimiento el que se despliega en cada página. ¿Cómo se construyó el libro en ese sentido? ¿Dónde están las raíces de esas historias?

Natalia Gelós: Hay un germen en unas fichas de animales que me compraban cuando era chica en la que había una foto de un animal con la descripción del lugar en el que habitaba, y eso me invitaba al viaje, antes de que existiera Google. Eran una invitación a recorrer y descubrir y que despertó en mí la admiración por ciertos relatos naturalistas o también por crónicas viajeras con esa idea de salir a descubrir el mundo y, especialmente, por aquellos que tienen ese corte «natural». Todo eso está dentro del imaginario de todas las historias del libro. En parte, muchas surgieron primero en las redes como un impulso por contar algo y con el transcurso del tiempo me fui dando cuenta que había algo más. A todo esto, se suma además que, como periodista, estoy muy enfocada en temas ambientales. Por eso en muchos de mis textos prima lo periodístico, el dato duro, y queda por fuera lo poético. Por eso me interesaba explorarlo en estas historias. Todo ello se conjugó para construir el libro. Entre la observación del entorno y la curiosidad por lo natural que suelen quedar tapados por la urgencia del día a día y que esconden mucha belleza.


U: Nos gusta el título del libro porque nos remite a cierta melange de animales y de especies, pero también hay una melange de géneros. Este libro escapa a toda calificación. Vemos que se acerca a la crónica por momentos, a la anécdota autobiográfica en otros y así circulamos a través de sus páginas. Tenemos mucha curiosidad por saber cómo fue su proceso de escritura.

NG: Muchas de estas historias surgieron con la idea de lo silvestre, como una idea de compartir una escena, un dato, una historia. Luego se transformaron en un mecanismo de búsqueda. En gran parte, responde al azar. Nosotros vamos tejiendo las redes de los universos que nos interesan y todo va fluyendo. Vamos armando líneas que funcionan en base a lo que nos interesa. Por eso hablo de la idea de lo silvestre. Porque no me senté a escribir pensando en un libro, sino que las historias fueron surgiendo y tomando un espesor con el correr del tiempo. Luego, cada una fue para el lado que yo sentía que tenía que ir para contar lo que quería contar. Fue una elección que cada una tuviera el tinte que terminaron teniendo. Fue como dejar estos yuyos silvestres, esa fue la apuesta. No forzarlas a reglas o lógicas. Luego vino el reordenamiento final, en las categorías de fuego, tierra, agua y aire.


U: Los animales siempre fueron un objeto de fascinación para la humanidad en general y para la literatura en particular. ¿Cuál creés que puede ser su lugar en la vida de los hombres y mujeres de hoy y en la literatura contemporánea especialmente?

NG:Hay muchas investigaciones y ensayos que tratan del lugar de los animales a lo largo de la historia y de la cultura humana, tanto en la pintura, la literatura y la música. Hay algo de reflejo o de espejo de nuestro lado salvaje que está expresado en ellos. En el último tiempo, se ve un deber ser y un trato necesario, porque estamos a la puerta de la sexta extinción masiva, pero hay una cierta moral. Este es un momento bisagra en nuestra relación con los animales. Por un lado, aún tenemos mucho desconocimiento, y por el otro, se ven muchas escenas de tramitación de las necesidades humanas en el vínculo con las mascotas. En la literatura, hoy vemos que ocupan un lugar como excusa para una historia o como inspiradores. Pienso en la novela Sobre los huesos de los muertos de Olga Tokarczuk, por ejemplo.


U: Podríamos arriesgar que hay ciertas raíces literarias en tu narrativa, pero nos gustaría que nos cuentes vos. ¿Qué autores han influído para la escritura de Criaturas dispersas?

NG: Por un lado, los relatos viajeros que ya mencioné, con la fascinación que invitan a redescubrir en lo conocido, lo extraño y en lo extraño, lo nuevo o lo familiar. Pienso en Quiroga, por como se presenta la naturaleza en su literatura. No está santificada ni edulcorada. Me gusta eso. Porque es de la selva y desde ahí cuenta lo que cuenta. También Crónicas de Motel de Sam Shepard porque es un libro que anima a la exploración por fuera de los géneros y que enseña que se puede hacer un libro que varíe entre textos largos y cortos, y reflexiones, miradas, observaciones y anécdotas armando un todo a partir de eso. Hay muchas obras que admiro por la mirada que dan, una de ellas es Del caminar sobre el hielo de Werner Herzog. Si bien no tiene mucho que ver con mi libro, hay una idea de contemplación que invita a que cada uno piense en cómo mira su entorno.



U: Vemos que hay una revalorización de los animales, o una sensibilización quizás, como especie en cada uno de estos breves retratos. ¿Cuál esperás que sea la reacción del lector, en tanto espectador de la vida animal, ante su lectura?

NG:Lucía Parravicini, en una charla en una librería, hacía una buena observación. Decía que las criaturas dispersas, que los humanos, de alguna manera entran en la categoría de «criatura». Entonces también están dispersos en ese vínculo. Me gustó la idea. No fue pensado así, pero creo que le da mucha lógica al libro en general y creo que estamos atravesados por esa historia. El sistema productivo, de alguna manera, se cruza con el balance que hay en los ambientes y cómo influyen los animales. Y desde eso hasta el vínculo, hasta en la ciudad, los modos de agarrar y tramitar la soledad, los vacíos o no, a partir de mascotas. O no solo así. No quiero decir que la relación del humano con una mascota se reduzca a eso, pero digo que sí me parece que muchas veces hay algo de la soledad de la gran ciudad que, digamos, se sana o se repara en ese vínculo con los animales. Estamos cruzados desde el comienzo de los tiempos y el tema son los sistemas que elegimos para agarrar y avanzar sin tener noción de que somos parte de un todo. Entonces me parece que no se puede pensar por separado ese vínculo. Es imposible. No hay planeta que resista. De la misma forma que no hay cultura en la que no haya alguna influencia de los animales en su cosmovisión, digamos. Entonces no, no puedo pensarlos por separado.


U: En este libro notamos que el hombre, en la mayoría de los textos, tiene un papel de observador ante los animales y no de predominio que es el elemento más común en la literatura. Aún así, en algunos fragmentos vemos que la intervención del hombre desestabiliza el mundo natural. ¿Por qué darle esos dos lugares al hombre? Nos referimos al de observador y desestabilizador.

NG: Es, creo, esto que te decía, que, si bien la tensión entre violencia y no violencia estuvo siempre, en lo que estamos ahora es en un sistema capitalista que está desestabilizando y que nuestro vínculo con la naturaleza está atravesado justamente por ese sistema. Y ahí para mí ya está claro por qué se desestabiliza. Y reparar, en el sentido de que los dos lados conviven con nosotros. Entonces creo que ahí está eso.


U: Tenemos una pregunta de rigor que le hacemos a todos nuestros entrevistados: ¿Qué está leyendo en este momento Natalia Gelós?

NG: Estoy dispersa con las lecturas. Tengo que reconocer eso. Pero en este momento tengo La vida después, de Donald Antrim, que es de Editorial Chai. Estoy con ese libro y también tengo en la mesa de luz, para leer en esta cosa que te decía de esta dispersión que tengo, el libro Pranzalanz de Christian Kupchik, que es un escritor que lo presentó hace poco. Así que estoy avanzando con los dos. Como que voy con cosas múltiples, digamos.




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