Dentista, un cuento de Luis Mey
- Ulrica Revista
- 28 mar 2023
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Por Luis Mey

Lo que pasa es que mami dos veces me agarró de la mano y le dijo a Margarita, que es la vecina, que si me podÃa cuidar una hora y ella le dijo yo tengo la panza, Marilén, y mientras yo le cuido a la criatura usté no me hace caso nunca con el silencio que le pido del perrito ese suyo que ladra todo el dÃa, y al pobrecito que llevo adentro no me lo duerme nadie después porque no sabe usté cómo patea.
Y mami fue y le dijo chau con la mano para atrás y yo me fui a que me cuide Druppy, que es mi perro y mi mejor amigo, y habrá sido que Druppy se enojó con Margarita como no se enojó mami con ella, porque por un montón de dÃas de cuando hacÃa calor ladró todo el tiempo, y a la noche también, y llovÃa y ladraba y hacÃa sol y ladraba y la vecina Margarita hacÃa lo de abrir la ventana con odio y decir con odio callen a ese perro y yo lloraba porque se llamaba Druppy, y después Margarita hacÃa con más odio lo de cerrar, y sonaba como a petardo de Año Nuevo y, de ahà que Druppy ladraba más y yo le decÃa tranquilo y querÃa darle un beso, pero Druppy cada vez que yo le querÃa dar un beso iba y me daba tarascón porque jugaba a morder los besos que le dabas porque no sabÃa que te hacÃa sangre algunas veces, pero igual era un buen amigo y solamente mordÃa si le dabas besos.
Cuando Druppy se murió yo llené de moco el mantel de mami y le dije muchas cosas a papi que no me entendió, pero sà escuché que dijo que la vecina Margarita me lo habÃa envenenado porque no estaba en edad de muerte, que seguro ella fue y le dio una albóndiga con matarratas y de ahà que Druppy ahora era un muñeco duro. Ni me mordió cuando le di un beso llorando, asà que ahà dejé de llorar porque al menos lo saludé con chau y besos y después papi le hizo un pocito en el jardÃn, abajo del limonero de atrás de todo, y a mà me decÃa
–No, no, vos no sabés lo enojado que estoy, porque esta soreta reventada antes de quedar embarazada vos no sabés la de ladridos que pegaba haciendo la inmundicia con el dibujo animado del marido, vos no sabés.
Y papi lloraba por la frente y sacaba tierra para el costado. Después lo metió a Druppy en el agujero y le puso la tierra arriba y después rompió unas maderas del asado y le escribió Druppy nunca dejes de ladrar, aunque yo querÃa que le pusiera Druppy gracias, porque era lo más importante después de que se habÃa morido del todo.
Un dÃa sà lloré más: la vecina Margarita tenÃa un perro grande de collar más grande que se llamaba Dentista porque asustaba a todo el mundo, pero el nombre siempre le hacÃa reÃr a la gente y el marido dibujito de Margarita resulta que justo lo paseaba y yo lo quise tocar y me hizo como Druppy, pero como era más grande me hizo salir corriendo y me vi la mano y no me la habÃa comido pero sà me habÃa hecho caca y fui a casa y me quedé en pito para que mami me limpie.
Pero como Druppy era mi único amigo entonces, cuando mami se iba a ganar plata y papi se iba a hacer cosas que iban a hacerle ganar plata también, entonces yo me quedaba con Druppy porque la vecina Inés que me cuidaba en realidad se iba porque tenÃa una novela a las tres de la tarde que también era su mejor amiga. Y yo hacÃa saltitos y me reÃa porque podÃa jugar con Druppy; lo sacaba del pozo y lo ponÃa encima mÃo y le daba besos porque ahora no mordÃa. Y ahora nadie podÃa decirme nada porque Druppy ya no ladraba todo el tiempo, aunque cada vez que lo sacaba estaba más feo y tenÃa como ese olor a caca de mi pantalón. Lo bueno es que me dejaba darle besos un montón.
Un dÃa, mientras le daba besos, también me hice caca y pis porque Margarita gritó un montón de veces y yo pensé que me habÃa visto y por eso gritaba y tuve que guardar de nuevo en el pozo a Druppy, y cuando mucho rato después mami y papi llegaron de lo de hacer plata vinieron y me agarraron fuerte y me dijeron cosas lindas y me cambiaron el pantalón de caca y qué bueno porque tenÃa pedacitos de Druppy en el pantalón y no se dieron cuenta y me contaron después que el bebé recién nacido de Margarita se llamaba Lisandro y habÃa sido comido por Dentista, y yo me acuerdo que habÃa ido al dentista de blanco una vez, pero el Dentista perro se comió a Lisandro y vinieron todos los autos que hacÃan ruido en el techo y yo lloré porque pensé que Dentista era menos malo que Druppy porque Dentista no ladraba y era calladito y dejaba dormir a los vecinos y por eso nadie le hacÃa lo de la albóndiga con veneno matarratas, que es lo que le hizo a Druppy lo de estar en un agujero.
Y después todo el mundo hablaba en la calle y yo nunca habÃa visto a todos mis vecinos y resulta que otra gente decÃa cosas malas sobre Dentista y yo querÃa a Druppy encima y le hice lo de apretar los dientes de bronca a todos porque Druppy era bueno y ahora no podÃa jugar conmigo y después mami me dijo que haga silencio y que no diga esas cosas ahora porque es un momento especial.
Pero mami y papi tenÃan que salir a hacer lo de ganar plata de nuevo y yo volvà a quedarme con Druppy a upa cuando me quedaba solo por lo de la novela de Inés y ahà sentado abajo del limonero escuché un ruido de petardo y hacÃa un montón de semanas que habÃa pasado Navidad y después papi me dijo que el señor dibujito le habÃa dado un tiro a Dentista y lo enterró en el fondo.
Un dÃa vino la ambulancia para mà porque me habÃa hecho lastimadura de estar enfermo y me dijeron que era por darle besos a Druppy y yo me hice pis porque no entendà y me dijeron que no podÃa darle más besos. Y cuando volvà curado a casa lo dejé morido para siempre a Druppy y me empecé a aburrir un montón y no podÃa salir al jardÃn porque se escuchaba todo el dÃa a Margarita hacer ruido de perro que canta y yo pensé que las cosas que se morÃan eran para que hubiese silencio a la hora de la siesta y al final no era verdad porque Margarita no hacÃa silencio y mucho después hizo palmas en casa y habló con mami. Margarita estaba de blanco como los dentistas, y en patas, y le dijo a mami si le prestaba a su hijo para hacerle la merienda y mami le dijo que no podÃa porque yo estaba haciendo la tarea. Margarita le dijo que podÃa hacerla en su casa, pero mami le cerró la ventana sin contestarle, aunque no como cuando Margarita cerraba la ventana por los ladridos de Druppy. La cerró parecido a cuando papi le tiró la tierra encima. Y después vino papi y dijo pobrecita, y ya no le dijo nada de lo de cuando ella hacÃa la inmundicia y las albóndigas de veneno matarratas.

(Buenos Aires - Argentina) Nació en 1979. ProlÃfico escritor y librero. Es autor de más de cuarenta novelas, entre las que se destacan aquellas que forman la TrilogÃa Desgarrada editada por Factotum Ediciones: Las garras del niñoinútil, Enverdad quiero verte, pero llevará mucho tiempo y Los abandonados. Autor de La pregunta de mi madre (Premio Ñ de ClarÃn), Diario de un librero (interZona) y recientemente de la novela Cada dÃa canta mejor (Factotum, 2022). Pronto aparecerá su nuevo libro de cuentos La efervescencia. Es colaborador en diferentes medios gráficos y dicta talleres literarios individuales y grupales.


