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El Borges de Llinás

Foto del escritor: Ulrica Revista
Ulrica Revista
hace 2 horas
4 min de lectura

Crónica, antes del estreno oficial en Argentina, de "Biografía de Jorge Luis Borges", de Mariano Llinás. Una experiencia literariamente cinematográfica.



Por Juan Francisco Baroffio


Una producción de El Pampero CIne
Una producción de El Pampero CIne

Antes de su estreno en el país, pude ver en una función privada en el Centro Cultural Recoleta el documental “Biografía de Jorge Luis Borges”, del cineasta argentino Mariano Llinás. Obviamente esta no es una crítica de cine. Eso lo dejo a los que saben, que en medios internacional han sido muy elogiosos. El estreno en festivales internacionales en Venecia, Toronto, Londres y Nueva York, durante este 2026, le han cosechado críticas extremadamente favorables a este film que puede intimidar con sus casi cinco horas y media de metraje. Pero los familiarizados con la filmografía de Llinás saben que la duración no suele ser un obstáculo para lo que quiere contar. Y en esto último, creo que encontramos el punto clave para hablar de esta película.

               No estamos ante una biografía convencional. Tampoco ante un homenaje pomposo. Es, como señaló Nick James, en un artículo para Sight and Sound, un laberinto. Pero no el tortuoso en el que uno se pierde en su búsqueda. Es un típico laberinto borgesiano, en el que hay mucho de juego, de experimentación, y que no quiere sobrepasar al lector (o espectador, en este caso) y hacerlo sentir un tonto. En ese punto, creo, es donde el homenaje da en el clavo.

               Jugando un poco con lo macarrónico, la historia sigue las pistas de la biografía de Borges con dos protagonistas que funcionan como una dupla estilo Sherlock Holmes y Watson. El rol del obsesivo y, a veces excéntrico detective, lo encarna Ernesto Montequín. Llinás se reserva para él encarnar a Watson, el observador que nos traduce las elucubraciones y métodos del otro.    

               La película construye una biografía no lineal, pero ordenada, a partir de objetos de Borges que formaban parte de la legendaria colección de Nicolás Helft, que fue vendida por él y actualmente se encuentra en Nueva York. De un encargo de los nuevos dueños, narra Llinás al inicio de la película, nace este documental. En uno de los dos intervalos, varios espectadores (entre los que estaban importantes figuras relacionadas al mundo de Borges), comentaron algo molestos esa venta que, aparentemente, se hizo a un coleccionista privado. “Al final fue para blanquearle la cara a esta venta” comentó alguien con maliciosa ironía.

               Pero fuera de estas suspicacias tan argentinas, la película logra su objetivo: a nadie deja indiferente. Uno no atraviesa las casi seis horas sin sentir algo. Hay momentos ridículamente entrañables, momentos de profunda reflexión, pases cómicos sobre el detrás de escena de la filmación y el montaje que tienen un toque de los Monty Python. Pero Borges siempre está allí. Incluso en una silla vacía en la que alguien dice que se sentó. No hay momento en que no gravite su presencia, aunque apenas se escuche su voz en unos viejos discos y no haya fragmentos de las célebres entrevistas televisivas. La película no los necesita.


Montequín sostiene un manuscrito de Borges bajo la atenta mirada de Llinás y el lento del camarógrafo.
Montequín sostiene un manuscrito de Borges bajo la atenta mirada de Llinás y el lento del camarógrafo.

               Esta biografía parte de ideas y especulaciones. Las abandona, las remplaza por otras. Y el punto de partida siempre son los objetos. Manuscritos, tachaduras, fotos, documentos, anotaciones, recortes se suceden como en un verdadero aleph. No solo construyen un retrato. También un itinerario por diversas ciudades del mundo y del interior de la Argentina, que por momentos se transforma en una road movie que siempre está buscando el horizonte perfecto.

               Al principio dije que el punto clave es lo que Mariano Llinás nos quiere contar. Y esto también es muy borgesiano. Por momentos al retrato puede parecer que le faltan elementos. Por ejemplo, casi ni aparece su amistad con Bioy Casares. Ni cuanto le debe a Victoria Ocampo. Y si se concentra en dos villanos, que no se suelen tener en cuenta, como Elsa Astete y Norman Thomas Di Giovanni.  Entre las faltas está que no hay ninguna referencia a la persecución a la que fue sometido el autor y su familia por parte del peronismo y no se menciona la prisión política que sufrieron su madre y hermana. Así, no se entiende el contexto en el que Borges se expresa contra Perón. Entonces, al llegar al tema político, el autor de Ficciones nos puede parecer odioso o caprichoso. Pero, ya nos ha dejado claro el propio retratado, en su obra, que la historia y las biografías son solo ramas de la ficción. No hay forma de agotar y abarcar la verdad. Entonces, “Biografía de Jorge Luis Borges” es una ficción de Mariano Llinás. Allí se gana sus laureles. Es la construcción de un Borges, e incluso de un Montequín. Es, en el cine, lo que Bioy hizo en su famoso diario.

El director de “Trenque Lauquen” y “Balnearios” nos presenta un Borges grandioso y débil. Un genio literario y un torpe cotidiano. Un hombre que es desdichado en el amor y feliz en la literatura, que puede decir cosas terribles al hablar de política y que al mismo tiempo se arrepiente y no quiere ser cómplice de los militares. Caprichoso o fragmentario, puede parecer el film. Pero Borges está ahí. Maravilloso y humano, frágil y más grande que la vida misma. Estamos ante lo que evoca Llinás cuando piensa en la palabra “Borges”.


La película tendrá su estreno en el MALBA el domingo 08 de noviembre.
La película tendrá su estreno en el MALBA el domingo 08 de noviembre.

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