Borges y la tercera parte del MartÃn Fierro
- Ulrica Revista
- 26 jul 2022
- 4 Min. de lectura
Por Sara Iriarte
Edición aniversario - Especial Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges nutrió un enorme interés por el MartÃn Fierro de José Hernández, que volcó en los ensayos crÃticos donde se ocupó de la literatura gauchesca y de aquel que no dudó en llamar «el libro más importante que hemos producido los argentinos en 150 años». El autor extrajo, asimismo, de sus reflexiones sobre el célebre poema los virajes con que reescribió el texto en El fin y BiografÃa de Tadeo Isidoro Cruz (1829-1874). Y, si seguimos el recorrido de las presentaciones que Borges ofreció en el paÃs y en el extranjero a medida que su consagración como escritor crecÃa, es posible vislumbrar el peso indiscutible que el MartÃn Fierro tuvo entre los temas que le apasionaban.
Gracias a un trabajo de roedor de bibliotecas tuve noticias de las primeras conferencias que Borges realizó en Inglaterra cuando comenzaba a ganar renombre internacional y donde se ocupó del MartÃn Fierro. CorrÃa 1963 y el autor de El Aleph habÃa comenzado a captar la atención de los lectores angloparlantes al recibir el Formentor Prix International for Editeurs—cuya primera edición compartió con Samuel Beckett; y gracias a las incipientes traducciones de su obra que empezaron a aparecer en Gran Bretaña.
En la primera de esas presentaciones, brindada en la Canning House, Borges eligió tratar sobre el español de nuestro paÃs como un problema literario. AllÃ, nuestro autor más universal y a la vez anclado en la tradición sostuvo que el deber de los escritores de lengua española es el de hacer de ésta un instrumento aceptado en todo el mundo. Y proponÃa como ejemplo de una obra literaria escrita en un español no local justamente (¡y contradiciendo rÃos de tinta que aseveraban su idiosincrasia lingüÃstica!), al MartÃn Fierro de Hernández. Este texto, que según Borges «puede ser leÃdo por cualquier persona que tenga algún conocimiento del español», fue el escogido para demostrar la posibilidad de hacer sentir la atmósfera criolla sin caer en el desatino de hacer hablar en criollo. Intentar escribir como argentino era algo que el mismo Borges confesaba haber hecho y tratado de rectificar incinerando cuanto ejemplar encontrase de El tamaño de mi esperanza… Un error de escritura (y de mocedad) en que ya no caerÃa, y un error de lectura en que sugerÃa a sus oyentes no caer. Allà estaba Borges haciendo de uno de los paradigmas de nuestra tradición, el MartÃn Fierro, un modelo de lo universal, y prodigando para su propia obra un anaquel en las bibliotecas mundiales, cuyo rótulo, si habÃa de haberlo, no fuera el de una comarca.
En la segunda conferencia, que brindó en la Universidad de Bristol, se ocupó más detenidamente del MartÃn Fierro. Asombra el tono de anécdota que domina la presentación por momentos. Por ejemplo, al narrar cómo tuvo la oportunidad de comprobar personalmente, siendo aún joven, la esgrima que un anciano criado en estancia conservaba para manejar el puñal; es decir, la veracidad de esa admirable manera de batirse a duelo a lo gaucho que tanto revive la literatura argentina. En el mismo tono contó a sus oyentes que las nietas de Hernández le confesaron una vez la existencia de una tercera parte del MartÃn Fierro, dictada por Don José desde el otro mundo; un manuscrito que conservaban en su casa, pero que Borges jamás vio, ya que por descuido o desgano no concretó la visita. «Vamos a suponer que ese MartÃn Fierro hubiera sido comparable a los dos anteriores… Entonces la literatura argentina se hubiera enriquecido con un texto precioso para nosotros y, además, yo habrÃa averiguado el problema que preocupó tanto a Sócrates en aquella última noche que habló sobre la inmortalidad mientras esperaba la cicuta», conjeturaba. Y asà condesaba Borges sus cavilaciones sobre el enriquecimiento del patrimonio literario de un pueblo y sobre el misterio de la trascendencia—de un autor, de su obra, de un personaje…—en los confines interiores de su tradición y, tal vez, más. La tercera parte del MartÃn Fierro dictada desde un más allá—cuya existencia no interesa demostrar, sino tan solo deleitarse con su entidad virtual— bien podrÃa ser el continente de reescrituras, apropiaciones y adaptaciones a las que convida el poema de Hernández; entre ellas, las del propio Borges lector, escritor y conferencista.
Ilustra Mirabella Stoor @mirabellastoor
Los tÃtulos de las conferencias fueron The Spanish Language in South America. A Literary Problem y El gaucho MartÃn Fierro. Fueron recogidas en el libro homónimo editado por The Hispanic & Luso-Brazilian Councils, Londres, 1964. Agradezco a Daniel Balderston por la invitación para investigar en la Biblioteca de la Universidad de Pittsburgh, donde hallé este ejemplar. Las presentaciones brindadas por Borges a lo largo de cuatro décadas pueden consultarse en www.borges.pitt.edu

Nació en Rosario, Argentina. Es profesora, escritora y traductora. Su investigación acerca de las traducciones de MartÃn Fierro ha sido compartida en numerosos artÃculos y en eventos académicos nacionales e internacionales. En 2018 publicó en Brasil Traduções brasileiras de MartÃn Fierro. Un jogo de identidades. Gestiona el blog Solo el arte nos puede salvar, donde divulga la literatura de lengua portuguesa.