• Ulrica Revista

Declaración

Por Margarita Díaz de León

@margaritadli


Edición aniversario - Especial Jorge Luis Borges

Imaginemos una gesta: salvar una obra de Borges del olvido. ¿Tú cuál salvarías ante el peligro de un arma química que destruyera la memoria borgiana? Sumemos a la distopía, una cartografía: un libro de Borges que reúna a México y a la Argentina. Es decir, un texto que vincule a tantos «borgemex», con un sur que hacemos nuestro.

Elijo una obra -otra forma del llamar al asombro- que asimila la imaginación mitológica, literaria y figurativa: Manual de zoología fantástica. Publicado por el Fondo de Cultura Económica (México, 1957) y que tiempo después sería ilustrado por el pintor Francisco Toledo (nacido en Juchitán, Oaxaca, México, en 1940) en el ars combinatoria Toledo Zoología Fantástica Borges (México: Prisma editorial, 1999).

Continuo con la advertencia que poco tiene de reseña esta declaración de amor a un libro, a dos artistas complementarios que recrean criaturas imaginarias, híbridas, quiméricas, teriomorfizadas y críptidas, con el propósito de concebir lo inconcebible, mediante el artilugio creativo del terror y la ilusión.

¿Qué motivó a Borges para concebir esta obra? Posiblemente los secretos del universo, su concepción de Biblioteca, la escritura del dios, los espejos, la enciclopedia, el tigre, el laberinto, los espacios paralelos. Ahí, quizá, se prefigura esta paradoja que evoca seres soñados por los siglos de la literatura universal; animales que infestan nuestras obsesiones por el tiempo y sus formas.

Sabemos que Borges es un gran «acoplador». Mediante una técnica de écfrasis en mise en abyme, Manual de zoología fantástica nombra y encarna al kraken, a la anfisbena, al bahamut, al mantícora, al burak y a imágenes oníricas de Swedenborg, Kafka, C.S. Lewis, Poe, entre más referentes en contrapunto.

En Toledo Zoología Fantástica Borges, el arte de la palabra en el arte figurativo, se completa el plan de la Creación a la manera del demiurgo; se construye una reserva ecológica, para colocar en el centro de la imaginación lo que ha sido marginado por las figuraciones de las mitologías institucionales: las zoologías fantásticas. Arquetipos -los monstruos en la tradición oral- que se rescatan de los espejismos desvanecidos, para renacer en un «jardín cuya fauna no es de leones sino de esfinges y de grifos y de centauros», habitantes de un espacio imaginario donde se asimilan las visiones majestuosas de los antiguos.

Toledo, narrador visual, construye un diálogo con Borges en el itinerario de las virtudes inesperadas del amor y del augurio en las criaturas mitológicas de Oaxaca. Si para el pintor «la urraca toca en el árbol, como quien toca puerta, bonito sonido. Es buena señal / Si ves al zopilote montando a la zopilota, se muere tu familia / Si se ve en monte venado como borracho, puede ser anuncio de enfermedad», para el escritor «podríamos producir, nos parece, un número indefinido de monstruos, combinaciones de pez, de pájaro y de reptil, sin otros límites que el hastío o el asco». En correspondencia, Borges sería la paradoja evidente (y vidente) de Toledo: arte y mitología, fábula y pintura, memoria y estética.

A esta declaración de amor añado, por último, lo fantástico que son estos dos enormes confabuladores -de Heráclito y de Esopo- en el intersticio de Tánatos y Eros: Borges en los temores arraigados, Toledo en la ternura de los acoplamientos; Borges eleático, Toledo lúbrico; son un kraken que copula con el tiempo en el gozo.


Ilustra Mirabella Stoor @mirabellastoor


 

(Ciudad de México - México) Doctora en Humanidades con línea en Teoría Literaria. Coordinadora del Diplomado en Estudios Literarios de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, México. Ha publicado artículos académicos en revistas especializadas sobre la obra de Julio Cortázar, Jorge Luis Borges y diversos autores del Río de la Plata. Es coordinadora de talleres de lectura y escritura Literatura En Espiral. Es participante del colectivo Slam Poetry, creadores de piezas de lírica acústica con música, canto y poesía. Es autora del poemario En Escala del 15 al 26 (Talleres Porrúa). Su último libro es su segundo poemario Falda al viento (Editorial El Diván Negro).

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